La manera de seguir viviendo es engañando a nuestra propia consciencia. Sí, acepta este juego del
autoengaño para evitar el pavor de la existencia humana. No puede soportar un
vacío absurdo y lleno de paradojas, las propias del ser humano. Ligotti, en su
trabajo "La conspiración contra la especie humana" está hablando
conceptos tales como aislamiento, anclaje, distracción y sublimación en las
obras de arte. Todo forma parte de un juego macabro casi oculto porque no se
puede deshacer de su propia consciencia.
Hay cuatro estrategias elementales para reducir y minimizar el gran peso
de la consciencia de tal modo que mediante estos trucos de la consciencia
pretende evitarse a ella misma de todos los pavores provocados e iniciar su
propia huida.
El aislamiento es la estrategia más elemental de la consciencia humana.
El aislamiento evita todos los males, perturbaciones y aislamos de los
acontecimientos más terribles. Purga todos los pensamientos que se derivan de
los acontecimientos más terribles y muy ligados a la muerte. Incluso llevando
malos hábitos, como sobrepeso, alcohol y tabaco evitamos cualquier pensamiento
derivado de las enfermedades y la muerte. Aíslan estos elementos apartándolos
del propio individuo.
La segunda estrategia es el anclaje a todo aquello vinculado en un
circulo social, político y religioso. Como ser biológico formado por sus
entrañas, carne y hueso y finito necesita como parte elemental de su propia
supervivencia identificarse con algo sumamente abstracto y artificial. Sentirse
parte de una institución, nación, ideología, política es algo tan esencial y
necesario para la consciencia humana. El sujeto se engaña a sí mismo y su
consciencia creyendo formar parte de algo inmutable, estable e inmortal, cuando
en realidad son conceptos creados por el hombre que pueden ser tan frágiles y efímeros
como ellos mismos.
La distracción es la rutina más frecuentada en la sociedad. Mediante el
destello constante de los focos y luces de las pantallas ablandece la
conciencia entrando en un estado soporífero. Consiste en la anestesia más sutil
y frecuente. Las luces están por todas partes, tanto de día como de noche,
invade nuestra retina penetrando hasta lo mas fondo de pensamientos entrando en
el primer plano de nuestros deseos y así evitar despertar nuestra consciencia.
La sublimación es la idealización de aquellas visiones terroríficas,
aquello que nos provoque verdadero horror. Es creación artística y estética Se
transforman en una visión artística y recreativa de todos los aspectos
terribles provenientes de la consciencia y se plasma en las obras literarias, en
los juegos de rol, como el Ragnarok, la llamada de Chtulhu, en la música,
conferencias, festivas e incluso en el cine, por ejemplo, las películas de
terror. Ligotti, sostiene que en el fondo no es más que una distracción sublime
y artística.
Estos trucos o engaños tienen el propósito de inmunizar la consciencia contra
cualquier pensamiento perturbador para que podamos seguir sobreviviendo y reproducirnos
como cualquier otra especie, insectos y como seres paradójicos con la fatalidad
de ser portadores de una consciencia.
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