viernes, 8 de febrero de 2019

EL LABERINTO DE LA CONSCIENCIA ¿ESTAMOS CONDENADOS A SER LIBRES?

Publicación del cuarto capítulo del canal de youtube Monte Gato Negro. Continuación del capítulo anterior y reflexión sobre "La conspiración contra la especie humana" del escritor Thomas Ligotti y reflexionamos sobre la alternativa posible ante este supuesto escenario macabro para la condición existencial del ser humano.

 

miércoles, 6 de febrero de 2019

Tercer capítulo de Monte gato negro:



La huida


La manera de seguir viviendo es engañando a nuestra propia consciencia. Sí, acepta este juego del autoengaño para evitar el pavor de la existencia humana. No puede soportar un vacío absurdo y lleno de paradojas, las propias del ser humano. Ligotti, en su trabajo "La conspiración contra la especie humana" está hablando conceptos tales como aislamiento, anclaje, distracción y sublimación en las obras de arte. Todo forma parte de un juego macabro casi oculto porque no se puede deshacer de su propia consciencia.
Hay cuatro estrategias elementales para reducir y minimizar el gran peso de la consciencia de tal modo que mediante estos trucos de la consciencia pretende evitarse a ella misma de todos los pavores provocados e iniciar su propia huida.
El aislamiento es la estrategia más elemental de la consciencia humana. El aislamiento evita todos los males, perturbaciones y aislamos de los acontecimientos más terribles. Purga todos los pensamientos que se derivan de los acontecimientos más terribles y muy ligados a la muerte. Incluso llevando malos hábitos, como sobrepeso, alcohol y tabaco evitamos cualquier pensamiento derivado de las enfermedades y la muerte. Aíslan estos elementos apartándolos del propio individuo.
La segunda estrategia es el anclaje a todo aquello vinculado en un circulo social, político y religioso. Como ser biológico formado por sus entrañas, carne y hueso y finito necesita como parte elemental de su propia supervivencia identificarse con algo sumamente abstracto y artificial. Sentirse parte de una institución, nación, ideología, política es algo tan esencial y necesario para la consciencia humana. El sujeto se engaña a sí mismo y su consciencia creyendo formar parte de algo inmutable, estable e inmortal, cuando en realidad son conceptos creados por el hombre que pueden ser tan frágiles y efímeros como ellos mismos.
La distracción es la rutina más frecuentada en la sociedad. Mediante el destello constante de los focos y luces de las pantallas ablandece la conciencia entrando en un estado soporífero. Consiste en la anestesia más sutil y frecuente. Las luces están por todas partes, tanto de día como de noche, invade nuestra retina penetrando hasta lo mas fondo de pensamientos entrando en el primer plano de nuestros deseos y así evitar despertar nuestra consciencia.
La sublimación es la idealización de aquellas visiones terroríficas, aquello que nos provoque verdadero horror. Es creación artística y estética Se transforman en una visión artística y recreativa de todos los aspectos terribles provenientes de la consciencia y se plasma en las obras literarias, en los juegos de rol, como el Ragnarok, la llamada de Chtulhu, en la música, conferencias, festivas e incluso en el cine, por ejemplo, las películas de terror. Ligotti, sostiene que en el fondo no es más que una distracción sublime y artística.
Estos trucos o engaños tienen el propósito de inmunizar la consciencia contra cualquier pensamiento perturbador para que podamos seguir sobreviviendo y reproducirnos como cualquier otra especie, insectos y como seres paradójicos con la fatalidad de ser portadores de una consciencia.     

martes, 1 de enero de 2019

The human puppet (La marioneta humana)


El ser humano ha creado su propia realidad e identidad. Una realidad única que en las otras especies jamás se ha producido. Una persona, con plena facultad de razonamiento, puede examinarse a sí mismo y afirmar que como persona con nombre y apellidos, se reconoce a sí mismo como alguien que es en la sociedad, con amigos y familiares. Esta identidad es reconocible como el aspecto más valor e inseparable del individuo. Al mismo tiempo se genera una dualidad entre la identidad de la persona como lo más sagrado y sus propias entrañas, donde se incluye todas sus vísceras, huesos y carne roja. El sentimiento de estar compuesto de vísceras cada vez es más distante, ya que no lo está vinculando con su identidad. El mecanismo de la consciencia no lo permite y ha establecido su identidad como algo superior. No lo puede relacionar implícitamente con sus componentes orgánicos.


El individuo podría tolerar el encuentro con su doble, como si se tratase de un doppelgaenger, la visión fantasmagórica de su propio doble. Podría tratarse de un truco de magia o juego divertido o en tiempos actuales crear su propio doble mediante una aplicación del móvil. Llegamos hasta el cierto punto de caricaturizarnos, sentir que hacerlo es divertido o quizás de una distracción con suma importancia para la consciencia. Las marionetas cumplen este papel de actores cómicos para entretener. Suben al escenario para cumplir su representación teatral y luego regresan a sus cajas inertes. Sin embargo, los fabricantes de marionetas no pueden crean marionetas con una parecido fiel y real al de los seres humanos. 

Si llegase a crear uno fiel a la imagen del ser humano, la consciencia humana no llegaría a soportar la exactitud que tendría esta marioneta con nosotros; una marioneta cuya representación queda reflejada en sus ojos abiertos eternamente y si nos fijamos atentamente hay en su contenido algo que no queremos ver o nos horroriza. Ya sea por la eternidad de su mirada fija e inerte guardado en un mueble o bien por la exactitud de la copia tanto en la imagen como representación de la especie humana. La consciencia ha creado sus propios mecanismos para la supervivencia del ser humana. 

Necesita estos mecanismos para soportar y tolerar los horrores minimizándolos, ya sea caricaturizando o mediante factores que veremos más adelante. Como los hilos que sujetan a una marioneta, la voluntad de la supervivencia son los hilos invisibles de la especie humana, de un sujeto con consciencia que crea su realidad y creer saber quien es, con un nombre. Paradójicamente su consciencia evita forzosamente ver los hilos invisibles de la supervivencia y de aquí procede el verdadero horror; ver a su propia marioneta humana, como un ser visceral, orgánico ligados a unos hilos tan visibles que ni la propia consciencia puede ignorarlos.